{"id":385,"date":"2020-06-24T23:45:26","date_gmt":"2020-06-25T04:45:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.agustinosiquitos.org.pe\/?p=385"},"modified":"2020-08-28T07:47:21","modified_gmt":"2020-08-28T12:47:21","slug":"el-balsamo-del-perdon-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.agustinosiquitos.org.pe\/?p=385","title":{"rendered":"EL BALSAMO DEL PERD\u00d3N (1)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cImag\u00ednate que una persona tiene una rosa y una piedra, y t\u00fa tienes tambi\u00e9n, una rosa y una piedra. Si esa persona te tira la piedra, t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 tienes que hacer?\u201d Antes que su padre abriera la boca, la ni\u00f1a, emocionada e impaciente, le dispar\u00f3 la respuesta. \u201cTienes que tirarle la rosa, pues si le tiras la piedra, el otro siempre tendr\u00e1 una piedra para tirarte de vuelta.\u201d Esta ni\u00f1a estaba maravillada. Hab\u00eda descubierto ese d\u00eda en la catequesis, con este sencillo ejemplo, lo importante que era en la vida perdonar, olvidarse el rencor, devolver bien por mal. La importancia de echar agua, en lugar de le\u00f1a al fuego, para que un conflicto no avance. El tema del perd\u00f3n tiene muchas situaciones, muchas aristas. Puede aplicarse tanto los grav\u00edsimos conflictos sociales como el de las guerrillas en Colombia o el Apartheid de Sud\u00e1frica, -una verdadera herramienta de transformaci\u00f3n social- como a las dolorosas e irreversibles situaciones creadas entre personas o familias por abandonos, infidelidades, rupturas o violencias varias. Y por supuesto a la vida cotidiana. As\u00ed por ejemplo, con motivo de esta pandemia, estamos viendo al interior de los hogares dos tipos de situaciones: Familias y parejas que han visto reforzadas sus relaciones por el amor y la comuni\u00f3n, y familias donde la convivencia se hace cada d\u00eda m\u00e1s insoportable, al estar ausente la afinidad, el respeto, el di\u00e1logo, el perd\u00f3n y otros elementos necesarios para una convivencia sana. A estas dos \u00faltimas nos vamos a referir en las pr\u00f3ximas l\u00edneas.<br>Cuando en la vida se hace presente un conflicto interpersonal equis, este engendra una ruptura inmediata. Se produce una explosi\u00f3n que deja a la persona aturdida, como atontada. Ah\u00ed mismo empez\u00f3 el sufrimiento. El di\u00e1logo, la armon\u00eda, ceden su espacio casi instant\u00e1neamente al veneno de la rabia, de la ira y la venganza. Vienen los gritos, los ayes, se cruzan los cables en la cabeza y ya no se duerme ni se descansa preguntando por qu\u00e9. Se entra de lleno en el laberinto del estr\u00e9s, con el agravante de no saber qu\u00e9 hacer, ni por donde salir de la situaci\u00f3n\u2026 Pero pasa el tiempo; tenemos aburridos a los amigos con el \u201cproblema.\u201d Ahogados en odio e insomnio, la ruptura se ahonda y la situaci\u00f3n se torna insostenible. Es entonces cuando se llega a la conclusi\u00f3n de que, as\u00ed, no se puede vivir. A rega\u00f1adientes se va colando el ingrediente del perd\u00f3n como la \u00fanica posibilidad, el \u00fanico b\u00e1lsamo para sanar las heridas, para volver a vivir.<br>Perdonar, firmar la paz, el armisticio\u2026 dif\u00edcil paso, sin duda. Porque se trata de perdonar al \u201cenemigo\u201d, es decir, de volver a ver a ese \u201cbicho\u201d como gente. De sentir, incluso, compasi\u00f3n por \u00e9l. Se trata de poner punto final a la muyuna del pensamiento venenoso para poder avanzar; atreverse a cambiar la rabia por la paz, el odio por el amor. Es ah\u00ed donde debe entrar a tallar la espiritualidad. El tomar conciencia de nuestro verdadero ser. Que no somos solamente un cuerpo con un nombre que lo identifica. El reconocer que, m\u00e1s all\u00e1 de ciertos datos externos, somos hijos del \u00fanico Creador, por tanto, miembros de una misma familia. Al mirar la realidad por este cristal, dejamos aparte el prejuicio y la discriminaci\u00f3n y empezamos a romper barreras. El que me hizo esto y esto, el que me traicion\u00f3, me violent\u00f3, el que rasg\u00f3 mi vida en dos\u2026 no es un extra\u00f1o, es pariente m\u00edo, es un hermano. Podemos ser culpables de un delito, pero nuestro yo siempre es inocente, siempre digno de amor. Porque, como dec\u00eda san Agust\u00edn, no somos lo que en un momento dado fuimos, somos lo que estamos llamados a ser. Ello implica tambi\u00e9n introducir nuevos datos, como caer en la cuenta de que, lo que \u201cnos han hecho\u201d, no siempre es producto de la libertad, sino, \u00a1cu\u00e1ntas veces! consecuencia de la ineducaci\u00f3n y de las tortuosas vivencias de la infancia. El problema empieza a tomar otras perspectivas cuando reconocemos que tambi\u00e9n el otro ha sido una v\u00edctima. Por eso, tanto el amor como el perd\u00f3n, est\u00e1n relacionados con la necesidad de valorar lo que es realmente esencial: La vida y la dignidad humana.<br>\u00bfQu\u00e9 es el perd\u00f3n? La realidad del perd\u00f3n es m\u00faltiple: Es una decisi\u00f3n, una actitud, un proceso y un estilo de vida. Las personas que se pierden en la c\u00f3lera, la culpa o la verg\u00fcenza, se estancan emocionalmente. Es m\u00e1s, estos sentimientos tienen un impacto negativo sobre la salud: Generan un permanente estr\u00e9s. El perd\u00f3n est\u00e1 vinculado con la salud f\u00edsica y mental porque dinamita la arquitectura de la angustia y la ansiedad. De modo que, si uno quiere sanar y crecer, debe perdonar. Se trata de atrevernos a mirar m\u00e1s all\u00e1 del rechazo, del temor, de la ira o de la cr\u00edtica acerva. Atrevernos a dejar atr\u00e1s el papel de v\u00edctimas con su pesada carga. El perd\u00f3n tiene sentido: Apela a la raz\u00f3n, a los instintos y al coraz\u00f3n. No es solo un tema religioso, es preciso hacerlo pr\u00e1ctico y universal, porque en el perd\u00f3n encontramos una palanca de libertad y de alivio. Siempre ser\u00e1 el pegamento que repara lo que est\u00e1 roto, la llave que libera al preso de su reja. El perd\u00f3n toma el coraz\u00f3n manchado por la verg\u00fcenza y la culpa y lo devuelve sano y ba\u00f1adito. Restablece la inocencia de otro tiempo, aquella que te permite amar sin cadenas, la que te posibilita un nuevo comienzo. Porque cuando perdonamos o pedimos perd\u00f3n, se transforma nuestra vida, nace una nueva oportunidad.<br>El perd\u00f3n debe estar siempre presente en la vida de todos porque es una necesidad, tanto el pedirlo como el concederlo. Es una obligaci\u00f3n moral a la vez que un acto de gratuidad. Es como ba\u00f1arse o no ba\u00f1arse. El ba\u00f1o diario es al cuerpo lo que el perd\u00f3n cotidiano es al alma. La palabra perdonar viene de perdonare, donar algo a quien te lo pide, reconocer una deuda, por tanto. El perd\u00f3n es una p\u00e9rdida voluntaria en favor del ofensor. Pierdes algo tuyo para d\u00e1rselo a otro. \u00bfQu\u00e9 das, que donas? Pues se dona el derecho de justicia y de reparaci\u00f3n al otro. Le ofreces un plano de reflexi\u00f3n que conlleva el poner fin a una situaci\u00f3n intolerable. Con ello, el perdonado obtiene el indulto y la posibilidad de reparar el da\u00f1o causado. Al perdonar donamos al otro su libertad perdida, la vuelta al camino. Perdonar es regalar la posibilidad de reinserci\u00f3n social, la posibilidad de recomponer una relaci\u00f3n, la posibilidad de un mundo sin violencias. Perdonar es renunciar a tener la \u00faltima palabra, renunciar a un derecho. A su vez, quien demanda perd\u00f3n, reconoce el da\u00f1o hecho. Es la voz del arrepentido. El ideal ser\u00eda que estuviera motivada por la reparaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de los v\u00ednculos rotos. Porque hay quienes piden perd\u00f3n sin arrepentimiento ni contrici\u00f3n. Quieren restaurar su libertad, pero para volver a hacer lo mismo. Como, asimismo, hay arrepentidos que no piden perd\u00f3n pero lo expresan de muchas maneras, ya sea con palabras o con gestos de acercamiento.<br>Perdonar no es olvidar.- El perd\u00f3n sana la memoria, pero no produce amnesia. Olvidar implica borrar de la memoria, y eso no lo podemos hacer. Nadie tiene un borrador m\u00e1gico que lo haga. Lo que s\u00ed podemos hacer es que \u201cel hecho\u201d no tenga mayor peso en la vida, para que esta no se vea contaminada por el recuerdo. El perd\u00f3n reduce, y a veces anula, el peso de las experiencias amargas. Sin embargo, es posible perdonar a una persona, y a la vez, no querer volver a verla jam\u00e1s. Duele recordar, cierto, pero a\u00fan as\u00ed, hay que perdonar. Porque el perd\u00f3n libera m\u00e1s al que perdona que al perdonado; de hecho, es lo \u00fanico que nos permite construir un futuro desligado del pasado. La radiograf\u00eda del recuerdo tiene varios elementos: El conflicto en s\u00ed, la emoci\u00f3n experimentada y la interpretaci\u00f3n que hicimos del hecho. Introducir el perd\u00f3n, es empezar a evaluar lo ocurrido desde una perspectiva distinta. Porque un hecho es intolerable, generador de profundas heridas, solo a partir de de la interpretaci\u00f3n que hacemos de \u00e9l. Perdonar significa que hay otra manera de ver el mundo. Lo que pas\u00f3 es irreversible, pero perdonar, ayuda a encontrar un nuevo sentido y un punto de esperanza en medio de la desgracia. Si logramos cambiar la interpretaci\u00f3n, la perspectiva, ser\u00e1 posible liberarnos del lastre que arrastramos hasta el presente y que nos est\u00e1 impidiendo el futuro.<br>Por ejemplo, hay personas que odian a sus padres porque fueron abandonados de chicos, o por haber pasado una infancia con d\u00e9ficit en el cari\u00f1o y la atenci\u00f3n. Naturalmente eso ha condicionado sus vidas. Conoc\u00ed a un ni\u00f1o en un orfanato que odiaba profundamente a su madre. A su padre ni siquiera lo mencionaba. Cuando m\u00e1s tarde supo de las l\u00e1grimas de su madre, c\u00f3mo al dejarlo all\u00ed se le part\u00eda el coraz\u00f3n; cuando supo que fue la \u00fanica opci\u00f3n que tuvo para que su ni\u00f1o pudiera sobrevivir, el recuerdo se fue transformando en afecto hacia ella por la comprensi\u00f3n del hecho. Cambi\u00f3 la perspectiva. Desde la c\u00e1rcel de Iquitos tengo registradas confesiones y dramas de este tipo: \u201cYo soy de la frontera, no conoc\u00ed a mi padre, vivo solo, tengo 32 a\u00f1os\u201d. Yo viv\u00ed en la calle desde ni\u00f1o, nunca supe lo que es un hogar, ahora estoy en el hotel n\u00ba 4, tengo 30 a\u00f1os\u201d. \u201cMi padre nos abandon\u00f3 y mi madre se reuni\u00f3 con otro hombre que me pegaba por todo. Eso motiv\u00f3 que me escapara de casa a los 10 a\u00f1os, tengo 29\u201d. \u201cConoc\u00ed a mi madre hace un a\u00f1o cuando llegu\u00e9 a este barrio. Ahora viene todos los domingos. Ella es todo lo que tengo; me dej\u00f3 a los cuatro a\u00f1os, pero hoy me hace feliz\u201d. Cu\u00e1ntas veces vive en el adulto el ni\u00f1o frustrado y asustado de la infancia. El perd\u00f3n permite ver, bajo ese comportamiento, al ni\u00f1o asustado y herido y su grito pidiendo amor, protecci\u00f3n y respeto. Con el perd\u00f3n pasamos de ser v\u00edctimas a creadores de nuevas realidades. O se abren las exclusas del perd\u00f3n, o el agua anegar\u00e1 por siempre su futuro; o se cambia la perspectiva, o ser\u00e1n para siempre hombres atrapados en las redes de un destino ciego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-coblocks-highlight\"><mark class=\"wp-block-coblocks-highlight__content\"><strong>Por: Hno. V\u00edctor Lozano, OSA<\/strong><\/mark><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cImag\u00ednate que una persona tiene una rosa y una piedra, y t\u00fa tienes tambi\u00e9n, una rosa y una piedra. Si esa persona te tira la piedra, t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 tienes que hacer?\u201d Antes que su padre abriera la boca, la ni\u00f1a, emocionada e impaciente, le dispar\u00f3 la respuesta. \u201cTienes que tirarle la rosa, pues si le tiras la piedra, el otro siempre tendr\u00e1 una piedra para tirarte de vuelta.\u201d Esta ni\u00f1a estaba maravillada. 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Si esa persona te tira la piedra, t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 tienes que hacer?\u201d Antes que su padre abriera la boca, la ni\u00f1a, emocionada e impaciente, le dispar\u00f3 la respuesta. \u201cTienes que tirarle la rosa, pues si le tiras la piedra, el otro siempre tendr\u00e1 una piedra para tirarte de vuelta.\u201d Esta ni\u00f1a estaba maravillada. Hab\u00eda descubierto ese d\u00eda en la catequesis, con este sencillo ejemplo, lo importante que era en la vida perdonar, olvidarse el rencor, devolver bien por mal. 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